BIOGRAFIA


NACIMIENTO

Nuestro escritor nació bajo el nombre Luis del Carmen Durán Durán en Traiguén, el lunes 16 de julio de 1894 (para el día de las Carmen) en la casa que su madre poseía en calle Lagos esquina Vergara Albano.  Más tarde él mismo agregó una "d" a su apellido transformándolo en Durand, el que perduraría hasta hoy, moviendo a confusión a algunas personas, quienes creían que era descendiente de francés.

La fe de bautismo aparece en el libro B-2, foja 69 y bajo el número 1186.  La inscripción en el Registro Civil, aparece con un error: señalan fecha de nacimiento el día posterior al bautismo, lo que, lamentablemente es un error muy común en este tipo de inscripciones. Su inscripción aparece en el libro de 1894, página 250, número 499.

Su madre, doña Cruz Durán Contreras, era viuda de don Andrés Manríquez Oliva, destacado terrateniente, perteneciente a una de las familias más destacadas de Traiguén, y fallecido en enero de 1891, por lo que, contrario a lo que algunas personas han querido ver, este señor no podía ser su padre.

De acuerdo a un biógrafo (Donald Decker), y datos entregados por la familia, el padre biológico de don Luis era don Carlos Castro Pérez de Arce.

El tercer documento que presentamos es la hoja de vida de don Luis Durand mientras perteneció a la logia Hiram 65. allí es posible ver el día y mes correctos, pero el año errado. (gentileza de Cristian Aguilera Pinto)

INFANCIA


"Así creció, solitario, incomprendido. 

 El ensueño y los libros fueron sus mejores amigos"


Rehacer la historia de los primeros años de don Luis Durand, resulta bastante difícil, pues no contamos con más fuentes que los textos que el escribió. Debemos prestar especial atención, sobre todo, a "Casa de la Infancia", "Mercedes Urízar" y "Gente de mi tiempo" en los que se refiere a esos primeros años.

Nos consta que don Luis vivió en la casa que su madre poseía en Lagos esquina Vergara Albano,  donde vivió junto a doña Cruz y, al parecer, sus 5 hermanos (Manuel, Froselia, Mariana, Zunilda y Rómulo Manríquez Durán), los que nacieron entre 1885 (Manuel) y junio de 1891 (Rómulo). 

Con respecto  a sus estudios , las dudas persisten:  de acuerdo a información de la época, estudió en la  escuela que sostenían los padres franciscanos en nuestra ciudad, hoy escuela Santa Rosa, pero eso no está  completamente confirmada; lo que si está fuera de dudas es que, años más tarde, Durand hizo clases en dicha escuela. Nos dice Durand en sus escritos que aprendió a leer con el Silabario Matte, pero no nos aclara si en la escuela o en su hogar. En Mercedes Urízar hace referencia a los profesores de esos primeros años escolares: "Recordó a los preceptores del tiempo cuando él iba a la escuela, allá en su pueblo. Todos eran unos pobres hombres sin ninguna condición intelectual ni moral que los alzara del insignificante medio en que actuaban". El protagonista de esa novela, Andrés García, es un hombre que por contactos con un político, llega a un pequeño pueblo a cumplir la función de profesor, sin tener estudios ni experiencia para ello: sin duda un aspecto biográfico.

Más adelante, en 1907 o 1908 ingresó al Instituto Nacional de Santiago  y se habría mantenido allí durante dos años. (Esa fecha aparece en el texto "La pascua en la alameda", aparecido en Paisajes y gentes de Chile)

Después de este momento las dudas se hacen más grandes: no hemos encontrado los documentos que certifican que después estudió en Chillán para volver en algún momento a Traiguén.


AÑOS JUVENILES



Hacia 1915-1916, el joven Luis Durán, se establece en las cercanías de nuestra ciudad: "...siendo yo un muchacho de 20 años, mientras era administrador de un fundo ubicado allá en la Frontera, cerca del Fortín de Quechereguas" (El Miedo, en Paisajes y gentes de Chile). Se estaría refiriendo al fundo La Frontera del doctor Marfull, el que queda en el Camino de las Toscas, casi llegando a Santa Ema, en Quechereguas. 

Si creemos lo que dice en sus relatos, no fue un buen trabajador en el campo y un día fue expulsado de allí, eso explica que haya dejado ese lugar en el que, de acuerdo a sus textos, vivó sus mejores años. De ese tiempo es uno de los episodios más recordados por don Luis Durand: cuando se enamoró de la hija de un colono, historia que se puede leer en  "Cielos del Sur" y "Lo que supe hoy"

No sabemos cuantos años permaneció en Quechereguas, pero hacia 1920 estaba trabajando en Correos de Chile en Santiago; sí es seguro que estaba allí en 1924, fecha en que fallece su madre. Mientras trabajaba en Correos fue aconsejado por un colega para que enviara sus cuentos a la revista Zig-zag, así lo hizo y uno de ellos fue publicado en diciembre de 1926: se trataba de "Amor que nuca engaña", que apareció después en Tierra de Pellines con el nombre de "La riña de los pretiles". Después de esta primera experiencia, aparecieron en la revista Lecturas Selectas 2 novelas: "La chabela" y "Mal de amor". Para entonces ya conocía a don Mariano Latorre y otros escritores, a los que comienza a frecuentar. 

Para acercarse a este periodo de la historia de don Luis se recomienda leer el texto "Gente de mi tiempo", en cuyas primeras páginas, don Luis relata estos intentos por ingresar al mundo de los escritores: desde ser un niño amante de la lectura, pasó a ser un joven que escribía cartas de 20 carillas y, años después, ve su nombre en la primera página de una revista de circulación nacional.

Debemos creer que en Traiguén se supo, en 1927, que uno de los suyos estaba siendo publicado: recordemos que hubo un traiguenino muy entendidos en letras y que era amigo de Durand desde la infancia: don Héctor Acuña Silva, el que estaba muy al tanto de los escritos de Durand. Don Héctor fue rector del Liceo de Traiguén, establecimiento que bautizó con el nombre de nuestro a su biblioteca y a la Academia Literaria hacia 1949.


AUTOR RECONOCIDO

Un día de 1927, cuando ya se conocía en los círculos literarios de Santiago la novela "La chabela" se presentó nuestro escritor en la redacción de "El diario ilustrado" ubicada en calle Moneda, pleno centro de Santiago. Don Luis, de 32 años, llevaba bajo el brazo unos papeles: era el cuento "La chascuda", que fue publicado en ese medio de comunicación el 4 de septiembre de ese año. 2 años después ese cuento se incluyó en el texto "Tierra de Pellines", el que es reconocido como el primer  libro de Durand. No deja de ser especial que en pleno centro de Santiago llamara la atención las historias de campesinos de la zona de Traiguén, con su lenguaje natural y las descripciones de árboles, arbustos y aves que la mayoría de los lectores no sabía identificar. Ese 1927, "El diario ilustrado" publicó por lo menos 3 cuentos más, y en 1928 fueron por lo menos 4; esos textos darían cuerpo a "Tierra de pellines", por lo que cuando se publicó el libro, muchos ya conocían su contenido: en resumen, el libro se vendió rápidamente y por eso llegó a manos del entonces ex presidente de la República, don Arturo Alessandri Palma.

Tierra de Pellines tuvo otra edición en vida de Durand, 1945, y algunos de sus cuentos, como La Picada y La Carreta de Juan Mardones, han aparecido en varias antologías de cuentos chilenos.

AÑOS DE APOGEO

Durante el segundo gobierno de don Arturo Alessandri (1932-1938), don Luis trabajó en la oficina de la Secretaría de la Presidencia de la República y durante ese tiempo publicó varios textos, y además, colaboraba regularmente en la revista Atenea y también en El Mercurio. Obtuvo 2 importantes premios en ese tiempo: el Apremio Atenea, por el libro Campesinos y el Municipal de Santiago por la novela Mercedes Urizar, estamos, pues, frente a un autor de primer nivel en el ámbito literario nacional.

A partir de los `40 aparecieron los textos más reconocidos en la obra de don Luis, entre ellos: el libro Casa de la Infancia y la novela Frontera, con la que ganó, nuevamente el premio Atenea. También alcanzó la dirección de la revista Atenea, otro premio más para la reconocida carrera literaria de uno de los maestros del "criollismo" nacional y a fines de esa misma década fue nombrado Hijo Ilustre de Traiguén. La carrera de don Luis no se detuvo sino poco antes de fallecer: además de publicar libros y dirigir la revista Atenea, publicaba artículos en el diario Las Ultimas Noticias.

Falleció en Santiago, el 11 de octubre de 1954. En Traiguén la triste noticia se supo ese mismo día, vía radio; y El Colono de Traiguén, que circulaba ese día, a media tarde, alcanzó a poner la triste noticia en sus contenidos. Días más tarde su cuerpo llegó a su ciudad natal, y desde entonces descansa en la tierra que lo vio nacer, y de la que escribió sus palabras más sentidas. 


VIDA PRIVADA

Este aspecto de la historia de nuestro héroe es aún más difícil de aclarar. se habría casado hacia 1924 con Josefina Muñoz Suárez, con la cual tuvo 3 hijos: el primero falleció prematuramente, en 1926 nació Cruz Susana y en 1927 José Luis.  


Anunció  insertado en El Colono de Traiguén, el 15 de octubre de 1954.

CRUZ DURAN CONTRERAS

No podemos hacer una biografía de Luis Durán sin referirnos a su madre, doña Cruz, quien aparece mencionada en algunos relatos históricos de Traiguén por su relación con Andrés Manríquez Oliva, uno de los personajes más destacados de nuestra ciudad en sus primeros años. Pasados tantos años, ya se pueden dar a conocer algunos hechos que, de alguna manera inciden en la vida de nuestro héroe, y por lo tanto nos interesan en estos momentos.

Según documentos emanados de la Iglesia Católica, doña Cruz era casada con don Andrés, pero al momento de la posesión efectiva de los bienes de este hombre (acto civil) era soltero. Debemos creer, entonces, que estaban casado solo por la Iglesia.

Tras la muerte de Manríquez, en enero de 1891 suponemos que doña Cruz y sus 4 hijos (ella estaba embarazada) habrían vivido algún tiempo en la casa de Nilpe (zona rural ubicaba al sur de Galvarino), y establecerse posteriormente en la casa de Traiguén, Sabemos que en 1892, don Juan Manuel Manríquez regaló a sus sobrinos Manríquez Durán la Casa de la Infancia. Allí tuvo doña Cruz una cantina y de ese negocio habría vivido. La vida de la familia debió ser medianamente cómoda: si bien no tenía las riquezas de los años de bonanza, no faltaba la comida ni la cama, además de tener relaciones con la familia Manríquez, la más poderosa de Traiguén. Todos los hijos de doña Cruz fueron educados: don Manuel fue profesor y rector de varios liceos de nuestro país, y Mariana igualmente hizo clases en la Escuela Normal de Angol; Rómulo, por su parte, fue policía.

En los relatos de Durand, su madre aparece constantemente y tras la muerte de ella, El Colono de Traiguén insertó un texto que el joven Luis Durán le dedicó.